Una de las características de la primavera es la explosión de luz que se experimenta durante el día, en contraste con la etapa invernal.
Esta iluminación natural es perfecta para embellecer los interiores si facilitamos su paso por las ventanas con cortinas finas, de colores cálidos y motivos florales.
Si utilizas estores o cortinas de tonalidades naranjas o amarillas que permitan el paso de la luz, las habitaciones ganarán magia aumentando el colorido y la sensación de intimidad.
Continúa prestándole atención a la luz cuando elijas el tono de las paredes, los muebles, las alfombras, los tapices o cualquier otra cosa que ocupe una superficie amplia.
Si quieres que la luz que entra se refleje con la máxima intensidad en estos elementos, escogerás para ellos tonos suaves que te recuerden a la primavera y la naturaleza, tales como el verde, rosa o pastel.
Es el momento de añadir colores vistosos por toda la casa para lograr un ambiente lo más vivo y fresco posible.
Esto lo conseguirás introduciendo plantas que florezcan en esta época, y que aporten además un aroma agradable: la caléndula, las petunias o el anturio son buenas opciones.
La primavera podrá percibirse en tu hogar también a través del olfato.
Otra buena idea es colocar estratégicamente plantas colgantes o trepadoras en muebles de tonos marrones, ya que este color unido al verde te dará el efecto natural que buscas.
Los colores alegres pueden extenderse fácilmente a los sofás, mesas y camas cambiando las fundas, los manteles y sábanas de invierno por otras más vivas y llenas de estampados.
Una mesa blanca para la primavera siempre queda bien, el blanco es para siempre.
Estos colores puedes combinarlos distribuyendo pequeños accesorios por la casa que huelan a primavera: jarrones bonitos con flores frescas o secas, centros de mesa, pequeños cuadros relacionados con la naturaleza o cualquier otra cosa que se te ocurra.
Hay que darle a la casan aire de primavera.
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