LUJURIA: El tercero, el infierno está empedrado con las almas de los pobres pecadores que no han podido sucumbir a los placeres del cuerpo, bien en ergonómicas Butacas orejeras, bien en duchas con masaje, o frente a la chimenea al abrigo de una alfombra de Nani Marquina.
La comoterapia en su posición rojo "mueble" y buenos discos, tampoco son lo mas indicado para resistir el impulso erótico, que encuentra en lo doméstico su hábitat natural.
Si se trata de la casa propia, puede haber salvación.
Pero eso ya no es lujuria ni es nada.
AVARICIA: El cuarto, se reconoce enseguida al ávaro por su casa, ya que es muy caracteristica. Posee dos frigorificos y un arcón congelador. Ducha y bañera. Baño de suite, de niños, de cortesía y de por si a caso. Dormitorios de más, que nunca usa. Una colección de discos y películas domésticas que no le caben en el home cinema.
Y normalmente una bodega que revela su gran pecado, ya que suele estar repleta de botellas de añadas que se le van a estropear, pero el puñetero no las saca nunca a la mesa.
La mejor penitencia para el ávaro, es un apartamento urbano de treinta metros cuadrados.
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